17 de octubre dia internacional para erradicar la pobreza

¿Erradicar la pobreza?

El primer objetivo de la Agenda 2030 de la ONU, es poner fin a la “pobreza extrema” en todas sus formas en el mundo, para ese año. La misma ONU define a la pobreza extrema como “el hecho de sobrevivir con menos de 2,15 dólares por persona al día, según la paridad del poder adquisitivo de 2017”.

Las cifras de la ONU son alegres pero contrastan con la realidad cotidiana e histórica, donde la fluctuación económica se mueve en relación a decisiones de los países más poderosos, a guerras armadas y guerras comerciales, en la ley de la selva donde sobreviven los más fuertes que terminan aplastando a los más débiles.

Es el juego del burro y la zanahoria. Correr detrás de algo que no podrá alcanzar.

La fantástica ecuación matemática malthusiana de erradicar la pobreza extrema en el plazo establecido en la Agenda 2030, no es más que discursividad vana, pronunciada para aderezar los oídos de quienes desposeídos, a diario perviven ahogados en la desesperanza económica.

¿Pero, es posible erradicar la pobreza extrema, incluso estableciendo pretenciosamente una fecha para superar ese flagelo de la humanidad? ¿Cómo podrían erradicar la pobreza extrema en zonas del mundo como el África subsahariana o Centroamérica? ¿No son los pobres, resultado ineludible del modelo capitalista y neoliberal?

Para el Estado capitalista, la pobreza es importante en una relación simbiótica. El capitalismo no puede subsistir sin los pobres, con su mano de obra barata. El capitalismo fabrica a los pobres y a su vez los pobres dan subsistencia al capitalismo.

Hablar entonces de erradicar la pobreza extrema en el mundo capitalista, no es más que un discurso hueco, porque todos los factores se enfocan a mantener la opulencia económica de pocos y la necesidad de muchos.

Es la zanahoria puesta frente al burro. No se trata de una comparación burda, sino realista, un reflejo histórico que circularmente se repite en el tiempo social, porque para erradicar la pobreza, se tendría entonces que destruir la fábrica que la crea, y eso no se encuentra en ninguna agenda mundial.

Roberto Román, Tabasco, México (2025)