2 DE OCTUBRE DIA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA

“Naturalización o falta de compromiso con la verdad de No violencia”

Muchas son las formas de comprender el término de la No Violencia; podemos entenderla desde un ambiente sin violencia o a la ausencia de guerra. Sin embargo, en el mundo actual, debemos imaginar nuevas formas y dentro de éstas, siempre considerar la cooperación, la unidad comunitaria, el restablecimiento del tejido social y el reconocimiento del otro.

Con las nuevas realidades, las teorías de paz deben ser reconceptualizadas de manera constante, en el que se persiga lograr un nivel reducido de violencia y un nivel elevado de justicia social. No hay que olvidar que la No Violencia no sólo es no perjudicar a los demás, también es un acto de compasión.

En esta realidad, lo que, si se conoce, es que los principales afectados son aquellos que se encuentran en una situación de desventaja y vulnerabilidad, aumentando cada vez más su número.

Entonces nos preguntamos, qué serán de las palabras e ideas que intentan la Paz en el mundo, qué se puede utilizar para enfrentar las distintas violencias, cuando sabemos que hoy la violencia se presenta de forma naturalizada que trasciende a conflictos y se manifiesta a través de múltiples vulnerabilidades que afectan a la sociedad y a la naturaleza. Si partimos de la premisa de que algunas de las violencias son aceptadas y aprendidas por la sociedad, estas son difíciles de erradicar una vez que son naturalizadas.

Definitivamente podemos comprometernos con la verdad, sin olvidar que no Violencia es una responsabilidad que transforma y produce un cambio.

Desde mi experiencia como voluntaria, atendiendo las necesidades de personas que cruzan fronteras, me he dado cuenta que la mayoría es sobreviviente de distintas violencias; por mencionar, las mujeres que cruzan estos caminos, ellas en sus experiencias de vida relatan como han sobrevivido a las adversidades durante su trayecto, mismo que comenzó lleno de esperanza, pero, que al paso del tiempo se convirtió en una “pesadilla” como lo describen algunas de ellas.

Sin embargo, no todo es tan malo porque al observarlas y compartir espacios, son las mismas mujeres que ríen, cantan y fraternizan, demostrando que a pesar de las dificultades podemos seguir soñando.  

Vanessa Lizeth Matute

Voluntaria en el Albergue Hospitalidad y Solidaridad de Tapachula, Chiapas- México.

Especialista en Migración