16 de noviembre. Día internacional para la Tolerancia

Repensando la tolerancia hoy

 Nos encontramos conmemorando el 30 aniversario de ser proclamado por la Asamblea de las Naciones Unidas el Día Internacional para la Tolerancia. Esta fecha nos sugiere una reflexión individual y colectiva sobre uno de los pilares de la convivencia humana. En 1995 se adoptó la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, un documento del que no se habla mucho, pero que al adentrarnos resulta iluminador en medio de muchos espacios de intolerancias en el que nos encontramos, en el mundo real y en el digital.

Esta Declaración establece en sus 6 artículos una visión muy interesante de la tolerancia:

  • Definición activa: La tolerancia no es condescendencia, sino un compromiso activo que implica el respeto y aprecio por la rica diversidad de culturas, expresiones y modos de ser humanos.
  • Fundamento en los derechos humanos: Se basa en el reconocimiento de los derechos humanos y libertades fundamentales de los demás, defendiendo que toda persona tiene derecho a sus propias convicciones.
  • Responsabilidad individual y colectiva: La práctica de la tolerancia es una responsabilidad de individuos, grupos y Estados.
  • Rechazo a la injusticia: Practicar la tolerancia no significa tolerar la injusticia social ni renunciar a las convicciones personales. En cambio, supone el rechazo del dogmatismo y el absolutismo.
  • Compromiso estatal: Los Estados deben promulgar leyes justas e imparciales para combatir la discriminación, garantizar la igualdad de oportunidades y ratificar los convenios internacionales sobre derechos humanos.
  • Pilar de la paz: Es un fundamento esencial para la paz, la democracia, el desarrollo sostenible y la cooperación internacional.
  • Herramienta educativa: La educación es el medio más eficaz para prevenir la intolerancia, promoviendo el pensamiento crítico, la empatía y la no violencia

En el siglo XXI, con los nuevos desafíos de la globalización, la tecnología, las crisis migratorias, las tensiones sociales y políticas, diversidad religiosa, estos elementos de los que habla el documento, adquieren un nuevo significado. La intolerancia no es solo un fenómeno social, sino también digital, y la lucha por un mundo más tolerante exige una lucha constante para enfrentar las nuevas formas de exclusión, odio, fundamentalismos y absolutismos que deshumanizan.

La tolerancia no amenaza nuestro derecho a ser lo que somos, sino que nos invita a amar lo que otros son y abrazar la diferencia de forma personal y en colectividad.

Zaira Gutiérrez A.C.J.