DIA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Celebrar cada 10 de diciembre el día internacional de los Derechos Humanos desde 1948, resulta paradójico ya que el contexto que tenemos en el mundo es una violación desmedida de los derechos humanos, basta dar una mirada a Haití, Perú, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, México, Israel, Franca de Gaza, EEUU por mencionar algunos países.
Es verdad que los DDHH fueron escritos en situaciones bastante deplorables como fue la segunda guerra mundial y se han ido creando otros derechos que ha demandado la realidad, como son los derechos de los niños y niñas, derechos de la tierra, del territorio, derechos de los migrantes, entre otros, sin embargo, el principal derecho a la Vida, a la libertad, a la seguridad y a la Paz se ha vuelve un grito aterrador, porque tenemos una humanidad herida, igual que la madre tierra. Estas heridas son provocadas por intereses políticos y económicos, ambiciones de poder, de dominio, de ser más que los demás.
Las fronteras físicas y mentales dificultan el encuentro y la búsqueda de soluciones duraderas. No se puede caminar en unidad cuando se desea ganar, obtener riqueza y poder, reconocimiento y méritos propios, sino al contrario, entender y regirnos por los derechos es aprender a asumir las obligaciones que trae consigo, el respeto, el cuidado de la VIDA TODA y la acogida a la diversidad. En este camino hay que aprender a ceder, a decrecer para que las otras personas crezcan, para poder hacer el camino juntos y juntas por un bien mayor, entendido evangélicamente.
La utopía del Reino nos permite ver pequeños fuegos (Galeano) y brotes de una vida nueva que emerge de las cenizas, de entre los escombros surgen voces que convocan y unen, luchas y signos alentadores: La defensa de la tierra y el cuidado de la casa común. Una iglesia y vida consagrada trabajando en superar las fronteras, creando puentes con visión de una Patria Grande (Red de Justicia y Paz en la Patria Grande). La inclusión de la comunidad LGBTIQ+, la acogida y atención a migrantes, refugiados, prevención de trata (Papa Francisco) y muchos otros que quedan pendientes de mencionar. Es por estos signos que merece la pena seguir recordando los derechos humanos como un reto a seguir trabajando. Hacerla una realidad es un reto del ser humano y su deseo de respetarlos y hacerlos respetar, de ello depende el futuro de la humanidad y de la madre tierra.
Trini (ACJ)
