20 de diciembre – Dia Internacional de la solidaridad humana

La conmemoración del día Internacional de la Solidaridad Humana para este año 2025 será bajo el lema:

«Solidaridad para el Desarrollo Sostenible: Unir comunidades para un futuro compartido».

Conmemorar este día en un contexto de conflictos bélicos activos (como los de Ucrania, Gaza, Sudán o Myanmar) puede sentirse contradictorio, pero es precisamente en estos momentos cuando la solidaridad deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta de supervivencia y resistencia; la solidaridad no es solo un valor ético, sino un requisito técnico y político indispensable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La solidaridad en tiempos de guerra no consiste solo en «sentir lástima», sino en reconocer nuestra responsabilidad compartida hacia los demás. Es elegir la empatía frente a la indiferencia´.

Este lema de este año hace un llamado a renovar el compromiso con la unidad global. Superar retos de salud y sociales, enfatizando el papel de la cooperación internacional para abordar las secuelas de las crisis sanitarias y la exclusión social. Es importante poner el foco en unir comunidades, reconociendo que la solidaridad más resiliente nace de la base social.

En esta fecha tan importante, compartimos una breve reflexión de una Joven Angoleña que con esperanza sigue sumando su pequeño esfuerzo para que podamos vivir en una sociedad más, justa, solidaria y fraterna.

Octaviana Lopes – desde Angola.

El día de la Solidaridad Humana es un recordatorio para ver el mundo con atención y corazón abierto. En una época marcada mayoritariamente por desigualdades, conflictos e indiferencia, gestos de solidaridad nos provocan para que nadie se salve solo y que la dignidad de cada persona sea responsabilidad de todos. Ser solidario no es apenas un acto ocasional, es una elección de vida y de proximidad al otro, sobre todo a los más vulnerables.

Para los cristianos la solidaridad nace desde el Evangelio, Jesús se hace cercano a los que sufren y anuncio que amar a Dios significa también amar al prójimo. “Todo lo que hagas a uno de mis hermanos más pequeños, a mi me lo haces” (Mateo 25; 40) es un llamado a la convivencia y al cuidado.

Hoy, somos llamados a renovar el compromiso con una sociedad más justa y fraterna, somos invitados a dar testimonio, con acciones concretas, con una fe que aliente la esperanza y haga de la solidaridad una señal viva y real de Dios en este mundo.