XXX JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA

En este día, Fiesta de la Presentación de Jesús, nos hacemos consciente de todos y todas los/las que hemos decidido vivir el Seguimiento a Jesús por su reino desde diferentes carismas que el Espíritu de Dios ha suscitado como don en la iglesia. Nos tomamos un espacio para reconocer que el Espíritu que Jesús le impulso a vivir su entrega y servicio a la humanidad, es el mismo Espíritu que hoy esta presente en cada espacio donde compartimos la vida cotidianamente.

En cada comunidad desde la diversidad hacemos memoria de nuestro caminar, renovamos nuestra alianza y fidelidad a Dios no sin riesgos e incertidumbres. En un mundo roto y herido donde los empobrecidos se encuentran desesperados por trabajo, vivienda, salud, libertad… derechos a la que toda persona por justicia debe tener, en esa realidad somos llamadas a ser peregrinas de esperanza, a escuchar los gritos y a salir al encuentro de las personas desde la sencillez y alegría del evangelio, solo alimentadas de la palabra y el encuentro con Jesús, hace posible el permanecer en camino.

La Confederación L.A y Caribeña de Religiosas/os en el documento inspirador reitera:

En este tiempo donde nos acechan los miedos, desencantos, desalientos y pérdidas de referente, la Vida Religiosa está invitada a:

Avivar la pasión por Jesús y el Reino para recrear nuestro entusiasmo vital y renacer a la esperanza, recordando que la fecundidad nace de dentro, viene de la interioridad y no se da sin autenticidad. Esto implicará cultivar una relación personal, intensa y gozosa con el Dios de la Vida desde una profunda y sana espiritualidad, priorizando espacios y tiempos para el encuentro personal y comunitario con la Palabra de Dios, la celebración compartida y la oración contemplativa que nos permitan reconocer a Jesús vivo y actuante en la realidad.

Por tanto, como vida religiosa discípulas de Jesús somos llamadas a ser sal y luz, místicas y profetas, ahí donde parece que la fe y la esperanza se agota, ahí donde los empobrecidos padecen toda clase de dominio y violencia.

No olvidar que la vida, la alegría, la esperanza surge desde la humildad y sencillez de la encarnación, por la cual Jesús se vio expuesta en carne propia y es desde ahí donde el corazón nos debe llevar “Dios está en la historia como un Dios escondido. No tenemos otro lugar para escuchar la voz de Dios que la historia y la historia escuchada desde los/las excluidos/as. (Jn 4,1-3) O.C.No.1.”

Que el Dios de Jesús, renueve nuestra vocación de seguidores, oxigene nuestra vida en esperanza y que nos dejemos impulsar por su Espíritu en nuestro diario caminar y la pregunta hecho lema nos acompañe ¿Para quién soy en este mundo tan complejo?