OTRA VEZ,NO A LA GUERRA
Celebramos el 8 de Marzo 2026, como una jornada reivindicativa y festiva al
modo que lo hacemos las mujeres, una jornada para reivindicar como aquellas
obreras de Masachussets el derecho al pan y a las rosas, pan para tener de qué
vivir: justicia, equidad de género, derechos sociales, igualdad, vivienda, el fin de
la violencia y la pobreza contra las mujeres, pero también y a la vez el derecho a
las “rosas”: para tener por qué vivir (reconocimiento, participación, inclusión,
sentido, espiritualidad.
Y lo celebramos también en un contexto en el que como diría Santa Teresa de
Jesús está el mundo ardiendo y no son tiempos de tratar con Dios negocios de
poca importancia. Un contexto de incertidumbre y fracaso político que supone la
imposibilidad de acuerdo ante los presupuestos generales, la emergencia de la
ultraderecha en nuestro país y en el mundo en general y la extensión del
trumpismo cutural, político y social, así como la violencia generada y las guerras
que nos amenazan.
Frente al nosotros primero, blanco, varón y supremacista, que reclaman estas
tendencias las luchas de las mujeres anteponen el nosotras diversas y juntas.
Un contexto que aviva nuestra conciencia ciudadana y cristiana y nos exige
avanzar en e l compromiso con la igualdad y la equidad de género y no cansarnos
de exigir justicia, reparación, medidas legales, económicas, políticas sociales
que pongan fin a la feminización de la pobreza, la violencia contra las mujeres y
los feminicidios en el mundo.
Por eso este 8 de marzo seguiremos exigiendo justicia frente a la impunidad por
las muertes de mujeres defensoras ambientalistas y de derechos humanos como
Berta Cáceres asesinada por intereses extractivistas en Honduras y Marielle
Franco, militante L GTB, símbolo de la defensa de las luchas de las mujeres y los
jóvenes de las favelas brasileñas. Marielle, días antes de morir escribía en unas
notas para un discurso que estaba preparando: ¿Cuantas más tienen que morir
para que acabe esta guerra contra las mujeres?
Y como afirma Yayo Herrero, antropóloga, ingeniera, profesora y activista
ecofeminista española, estamos siendo contemporáneas de una guerra contra la
vida en las que sus principales víctimas están siendo las mujeres y la tierra. Basta
con recodar el número de mujeres asesinadas y víctimas de violencia sexual. Pero
si bien es cierto que la feminización de la pobreza y la violencia contra las mujeres
son un grito global, lo que nos une también a millones de mujeres en el mundo,
trascendiendo la clase, la raza, la cultura, la religión, es, junto a la vulneración de
nuestros derechos, la resiliencia y la rebeldía en reclamarlos.
Las mujeres son el agente más activo en las luchas por la tierra, por el agua, por
el medio ambiente, por la soberanía alimentaria, por la vivienda, son las que
sostienen los proyectos migratorios en el acá y en el allá, las protagonistas de las
cadenas globales de cuidados,
Este 8M es un grito ante las denuncias de violencia contras las mujeres y su
explotación, también al interior de la propia iglesia, Un contexto, que exige nuestra
implicación, que aviva nuestra conciencia y nos urge a la sororidad, a la
fraternidad entre mujeres, a la opción por y con las mujeres no como otras, sino
desde nuestra propia conciencia de serlo, en una sociedad y en una iglesia, en la
que todavía en amplios sectores, se nos continúa identificando con el pecado y el
mal, devalúa nuestros cuerpos para la representación de lo divino a la vez que los
violenta y explota.
A todas las mujeres, sin ninguna exclusión de raza, sexo, religión, cultura etc etc.…
FELIZ DIA
