Aves en el cielo

Esperanza en brújula: Inspiraciones sobre Seguridad

“ No vuela quien tiene alas,
sino quien tiene un cielo”
(De un fragmento del poema “La isla”de Elvira Sastre)

Cuando normalizamos la barbarie, la cárcel se hace más invisible, estrecha, infiltrada y se permea en toda nuestra existencia…
Cuando normalizamos las fronteras en guerra, la defensa de las patrias, las desigualdades e injusticias, la preparación permanente de las guerras y los genocidios, en este negocio cruel que todo lo maquilla…
Cuando normalizamos que las élites, los más ricos, “acumulan por desposesión” de las mayorías, es decir roban sin entraña lo de todas para ellos en exclusiva…
Cuando normalizamos que la violencia es la única lógica para resolver conflictos, y la militarización de nuestras vidas es hábito que marca lo que da respiro…
Cuando normalizamos que los ejércitos hagan tareas diferentes de las que en esencia son, para legitimar su existencia e ir incorporando en el paisaje sus colores que hipnotizan las pantallas en cada ojo…
Cuando normalizamos los ensayos de guerra y demás crímenes contra la humanidad y el resto de la naturaleza en nuestros territorios de vida…
Cuando normalizamos el control social como necesidad para salvarnos de los otros y nos alejamos del nosotras…
Cuando normalizamos que no hay otra manera de funcionar, ni de relacionarnos que no sea jerárquica, machista, racista, colonial…
Cuando normalizamos que hay vidas que importan y otras que no, como si de una selección natural se tratara…
Cuando normalizamos la desmemoria, los “duelos congelados” de generación en generación y no sanamos heridas porque ya no las vemos, ni sentimos, ni oímos, ni tocamos…
Cuando normalizamos que se desregule todo lo público, lo común, lo de todas, a costa de construir muros más grandes, beneficios de empresas infinitos a costa de todas…
Cuando normalizamos que el ecocidio y el homicidio es la deuda a pagar para progresar dejando a todas atrás…
Cuando normalizamos nuestras rupturas, fragmentaciones y buscamos culpables en las que llegan las últimos a nuestros barrios y pueblos.
Cuando normalizamos la desmoralización, la desesperanza y nuestras constantes ya no son tan vitales…
Cuando normalizamos que el “sálvese quien pueda” es tendencia y moda y lo comunitario cuestión de nostalgias desfasadas y fuera de tiempo…
Cuando normalizamos la muerte, el hambre como arma que mata a la humanidad, las torturas, las represiones, las cárceles, y el daño como única respuesta en el ejercicio del poder…
Cuando normalizamos el miedo como atmósfera habitual y los abusos como lenguaje universal.
Cuando normalizamos la impotencia, la desgana, el “nohaynadaquehacer”,la obediencia y el sostén de esta estructura que chupa nuestra sangre y a la vez nos pide donarla…
Cuando normalizamos la tristeza como emoción reinante, la homogeneidad como altamente recomendable, los silencios cómplices como la única salida…
Cuando normalizamos la supremacía blanca, de hombre, heterosexual, rico, urbano, sin sufrimiento psicosocial, sin diversidad funcional y solo se ven en los anuncios del día de las fuerzas armadas y en nuestro imaginario colonizado y colonizador…
Cuando normalizamos que los derechos son lujos, escasos y que se ganan por méritos que ponen los expertos en poner requisitos para obstaculizar el desarrollo de la vida…
Cuando normalizamos que la libertad es elegir la próxima serie, de la próxima plataforma, de la próxima…y así sin parar…
Cuando normalizamos los dolores y las heridas provocadas y lo asemejamos a la muerte por condiciones naturales, y convertimos las fragilidades en cuestión de perdedoras y gentes débiles de malvivir…
Cuando normalizamos la precarización de la vida y las quiebras vitales…
Cuando normalizamos el desmantelamiento de los servicios públicos y el aumento de presupuestos de lo común para gasto militar y control social…
Cuando normalizamos palabras que apuñalan la dignidad, que mal herida desangra odio y supura pus, con infección de fantasía de que “nos hacemos a nosotras mismas”…
Cuando normalizamos el consumismo como religión verdadera y ocultamos los conflictos, bajo un manto oscuro que esconde unas relaciones de poder de dominación…
Cuando normalizamos el rearme, los discursos heroicos, la militarización como respuesta y que el gasto de un año en armas nucleares podría alimentar a 45 millones de personas en situación de hambruna, durante 13 años…
Cuando normalizamos la épica guerreristaetnocéntrica, patriarcal; la lógica binaria, simplificadora, deshumanizada, polarizada, construida en estereotipos y aplacando diálogo y visión crítica…
Cuando normalizamos que la policía es la respuesta a los conflictos de convivencia y no vemos otras alternativas…


Cuando normalizamos todo esto, naturalizamos la violencia como camino y la seguridad militar como vía de defensa de esto que damos carta de obediente normalidad.

Cuando defendemos la vida, de todas las personas y del resto de la naturaleza, afirmando el valor de cada una y de todas, pero todas, todos y todes;
Cuando defendemos la comunidad, no el estado nación, como colectividad básica para convivir, y el bien común como referencia básica de nuestras vidas, con poder con y para, relaciones de cooperación;
Cuando defendemos la horizontalidad, sin jerarquías, sin élites, con autogestión y autorganización;
Cuando defendemos la justicia y lo social y nuestras luchas son parte de los cambios estructurales que queremos desarrollar;
Cuando defendemos la revolución no solo política, sino también social, moral, cultural, sexual…
Cuando defendemos las iniciativas de base, en red, diversas y amantes de lo plural…
Cuando defendemos la denuncia de las opresiones, de nuestros privilegios y reconocemos el valor de cada persona;
Cuando defendemos derechos, libertades, la satisfacción de necesidades para todas las personas;
cuando defendemos la soberanía alimentaria, energética, comunicacional, cultural;
Cuando defendemos la abolición de los ejércitos, como un paso para la destrucción de relaciones personales y estructurales de dominación;
Cuando defendemos la no violencia como estrategia socio política, emancipatoria, en clave de proceso revolucionario de cambio de valores, actitudes y estructuras que sustentan las injusticias;
Cuando defendemos la memoria, la reparación y la garantía de no repetición;
Cuando defendemos la interdependencia y la ecodependencia; desde la redistribucción y el reconocimiento de todas;
Cuando defendemos la revolución de los cuidados y un mundo sin fronteras;
Cuando defendemos el desarme, la desmilitarización de nuestras vidas y territorios, la decolonización de todo lo que tocamos y nos toca;
Cuando defendemos un “cambio de receta” mientras repartimos la tarta actual, para que todo el mundo tenga un lugar donde vivir, volver, partir;
Cuando defendemos la esperanza frente a tanta ceniza y nos organizamos juntas, entrelazando luchas y modos de vida, haciendo para desnormalizar y despatriarcalizar y siendo hoy lo que anhelamos para todas y ya.


Cuando defendemos la Paz, como decía María Zambrano:

“La Paz es mucho más
que una toma de postura
es una auténtica
revolución de un modo
de vivir,un modo de habitar en el planeta,
un modo de ser persona”

Cuando defendemos todo ello estamos transitando hacia la seguridad humana y del resto de la naturaleza,caminando hacia poder respirar la vida y conspirar con todas.

Como decía Vandana Shiva: “ La seguridad de la gente no se puede basar en grandes presupuestos militares,las bombas más grandes y los estados policiales más fuertes. Se debe basar en la seguridad ecológica,la seguridad económica,la seguridad cultural y la seguridad política. La reconstrucción de estas múltiples seguridades es el único modo para crear paz,Justicia y desarrollo sostenible”.

Hay luz, hay que pasar muchos túneles, del egoísmo, el individualismo,la comodidad,los privilegios, la meritocracia,los túneles de la obediencia, la normalidad,la indiferencia…solo podemos caminar con los ojos abiertos,para que cualquier destello de luz, lo apoyemos y le demos nuestro poder y le vayamos quitando complicidad a la seguridad secuestrada por la violencia. Al final hay luz,mejor para todas que en el mientras tanto no la perdamos de vista,de vida y juntas.

Esperanza en brújula.

En Canarias a 1 de septiembre del 2025.
Koldobi Velasco Vázquez