LUZ CASANOVA Y LA DIGNIDAD HUMANA HOY.

Luz Casanova, fundadora de la Congregación de las Apostólicas del Corazón de Jesús y promotora de la acción social en favor de los excluidos, al celebrar un aniversario más de su nacimiento, la recordamos hoy, escuchando su llamado ético, frente a la desigualdad estructural.

Ella nos urge a estar con el “oído atento al murmullo de los pobres”, a escuchar y sentir los desafíos actuales para defender la vida y la dignidad humana. Estos desafíos se centran en la inseguridad ciudadana, el crimen organizado, el crecimiento de la vulnerabilidad social, la crisis de la democracia, el debilitamiento de las instituciones de justicia y la vulneración de los derechos humanos, situaciones que afectan a amplios sectores de nuestro país.

También son un reto, la debilidad institucional y la corrupción, arraigadas en el sector público, que deterioran los servicios básicos de agua, alcantarillado, luz, gas, entre otros, así como los derechos fundamentales y los servicios básicos de salud, educación y justicia.

Ante esta realidad tan desafiante, Luz nos exhorta a ser contemplativas en la acción, a vivir los valores del Evangelio y a defender la dignidad de cada persona. Nos invita a observar con atención cómo Jesús dignificó a las personas, rompiendo los prejuicios sociales y religiosos de su época y mostrando que todo ser humano es hijo e hija amado de Dios.

Esto nos compromete a identificarnos con sus acciones de acogida a los marginados y pecadores; de curación y sanación a los enfermos, devolviéndoles su lugar en la comunidad; de dignificación de la mujer, rompiendo las reglas injustas de su época; y de valoración de los niños, poniéndolos como ejemplo del Reino de Dios ante una sociedad que no los toma en cuenta.

Hacemos memoria de esta mujer apasionada, seducida por el mismo Jesús presente en los pobres y excluidos de su tiempo. Movida por este gran amor incondicional, desborda en creatividad y búsqueda de respuestas ante las llamadas y los gritos de sus hermanos y hermanas empobrecidos, del Madrid de aquel entonces.

Ella, junto a otras mujeres de fe y sensibles a la realidad que las envolvía, buscó dar respuesta a través de la Obra Apostólica, tanto en el ámbito social como en el educativo.

Hoy, inspiradas en el carisma que recibimos como don y legado, somos llamadas a cultivar una mirada crítica ante los retos sociales del país y desde nuestros ámbitos, junto con otras personas y organizaciones, promover una conciencia ética y acciones diferentes en defensa de la vida, la dignidad humana, el cuidado de la casa común, la educación en valores y la cultura de la paz.

“LLAMADAS PARA CONTINUAR LA VIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y SUS APÓSTOLES”, MOVIDAS POR EL AMOR.