Más de 12,000 familias campesinas y pesqueras enfrentan amenazas de despojo, señala MILPA

En el Día Internacional de la Resistencia Indígena, que se conmemora cada 12 de octubre, el Movimiento Indígena para la Integración de las Luchas de los Pueblos Ancestrales de El Salvador (MILPA) advirtió sobre las amenazas que enfrentan las comunidades indígenas y campesinas ante el avance de proyectos inmobiliarios, turísticos y extractivos en el país. 

Ángel Flores, integrante de MILPA, señaló que la defensa de la memoria ancestral también implica proteger los territorios, los bienes naturales y las formas de vida de los pueblos originarios. Según denunció, la tierra está siendo sistemáticamente despojada por un modelo corporativo que prioriza la rentabilidad económica por encima de la vida.

A nivel nacional existen más de 64 comunidades de la franja costera marina y más de 12,000 familias campesinas y pesqueras enfrentan amenazas de despojo de sus hogares y medios de vida. Ante este escenario, la organización comunitaria es fundamental para defender los territorios y preservar las prácticas ancestrales.  

Así mismo, Damían Córdova, presidente de MILPA Seccional Sonsonate «Calpulli por la Vida» denunció que proyectos habitacionales, turísticos, energéticos y de infraestructura amenazan ecosistemas y comunidades.  Algunos de estos proyectos serían el megaproyecto habitacional «Urbanización Biarritz», en la cuenca del río Grande de San Miguel; la intervención en la finca Santa Adelaida, en Izalco, y proyectos vinculados a Surf City y el Aeropuerto del Pacífico. 

En nuestras propias tierras nos llaman “usurpadores”, dijo Oscar Arévalo, secretario de MILPA Seccional La Agencia. Ante ello, exigen el cese inmediato de las expropiaciones y los procesos de desalojo judicial en contra de las comunidades indígenas y campesinas del país. Asimismo, ratificar el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a los derechos de los pueblos indígenas y tribales. 

MILPA también pidió a las instituciones estatales proteger el medio ambiente y el patrimonio arqueológico. Agregaron que la defensa territorial no solo implica conservar los bienes naturales, sino también resguardar la memoria, la cultura y las formas de subsistencia de los pueblos originarios. 

Por: K. Ventura  ( ENTREVISTA EN YSUCA – El Salvador)