En una realidad tan conflictiva, aunque no lo veamos la vida vencerá. PERÚ

Perú está viviendo un tiempo muy intenso a todos los niveles, hace poco compartíamos que el 12 de abril los peruanos y peruanas volverán a las urnas para elegir el presidente de la república, a los senadores y diputados. Estos días los medios nos muestran un “espectáculo” de promesas en medio de una campaña electoral bastante agresiva.  La política se torna un espectáculo de muy mal gusto.

En este mes de febrero, Perú cambio nuevamente de presidente, siendo nombrado el noveno presidente en un periodo de 10 años. Los medios informan que esa crisis política no afecta la economía porque el dólar mantiene su valor y la bolsa de valores no se ha movido. Sim embargo, a nivel social las cosas son diferentes, la criminalidad y el sicariato continúan a intimidar a la mayoría de la población que no encuentra respuestas eficientes y eficaces por parte de las autoridades.  La lucha por la sobrevivencia de millones de familias es el pan de cada día. El sistema de salud se encuentra en una grave crisis que tiene como consecuencia poner más peso en las familias.

En este contexto, la falta de políticas publicas que hagan frente al cambio climático vuelven a evidenciar la fragilidad en la que viven miles de peruanos y peruanas. Este mes de febrero las lluvias torrenciales un poco por todo el país han dejado imágenes desgarradoras, vidas truncadas, sueños en el aire porque no se ha implementado medidas preventivas.

Y en medio de toda esta situación vemos señales de esperanza traducidos en gestos de solidaridad con las familias afectadas; vemos una juventud critica frente a una política de pan y circo, vemos gente que ya ha caminado por la vida y que tal vez la experiencia le ha ido enseñando que, aunque ahora no lo veamos la vida siempre vencerá.