FIESTA DEL CORAZÓN DE JESUS
El corazón de Jesús, es el núcleo y símbolo del amor divino, Jesús como puente entre el amor divino y humano nos revela que estamos llamados a ser seres humanos plenos, ya que nuestra vocación es vivir centrados en Dios compasivo y misericordioso.
“La opción preferencial por los pobres nos conduce a lo esencial de nuestra fe…. La realidad es que los pobres para los cristianos no son una categoría sociológica, sino la misma carne de Cristo” (D.T 110 P. León XIV)
Son los pequeños, a los que están fuera, a los que Jesús sigue Invitando “vengan a mí los que se sienten cargados y agobiados, porque yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de Mí, que soy paciente de Corazón y humilde” (Mt 11,25 – 30).
Es Dios que se revela a los sencillos de corazón, capaces de dejarse sorprender por el amor.
Jesús se dirige a las personas fatigadas por el peso de la vida o por las exigencias de una religión legalista. Su primera llamada es a acercarse a Él para encontrar alivio. Jesús propone su propio yugo, el mandamiento del amor, que es «suave» porque no se impone por la fuerza, sino desde la mansedumbre y la humildad.
Luz R. Casanova, mujer apasionada y atenta a los signos de los tiempos, encuentra en el Corazón de Jesús, su gran tesoro e impulso de donación al amor, su Jesusín, encarnado en los más pobres. Puesta su confianza en El, nada humano era ajeno a su corazón y ningún problema parecía tan grande que no tuviera solución para ella. Hoy en una realidad donde el grito de los pobres y la tierra ensordecen, seguimos desafiadas “a no ser sordas, sino prestas y diligentes”.
¿Cómo podemos transformar nuestros corazones para ser reflejo del auténtico amor y compasión de Cristo?
