Guiadas por el deseo: espiritualidad con cuerpo, ternura y esperanza
Escrito por Pilar Férriz Canals
Formo parte de la comunidad Sunday, una comunidad laical cristiana en Sant Feliu de Llobregat (Barcelona). En nuestras reuniones semanales nos dedicamos, entre otras cosas, a formarnos. Muchas veces hemos escogido libros y, capítulo a capítulo, reflexionamos y nos cuestionamos a partir de nuestra experiencia personal de vida. Este año estamos trabajando el libro Teología en las periferias, de Pepa Torres, y nos está gustando mucho.
Hace poco, Torres ha publicado un nuevo libro. Como siempre, tiene un lenguaje que a mí me toca el alma: la autora enlaza las oraciones como si fueran música y poesía, y las palabras resuenan con armonía y profundidad, y llegan a las entrañas.
Hay libros que no deben solamente leerse, sino habitarse. Guiadas por el deseo. Itinerarios de amor y projimidad, de Pepa Torres (Sal Terrae), es uno de esos libros. No es solo una reflexión espiritual, ni únicamente un recorrido teológico, ni tampoco un conjunto de meditaciones para la oración. Es, sobre todo, una invitación a volver al centro de la vida para descubrir allí ese deseo profundo que nos mueve hacia Dios, hacia los demás y hacia una forma más humana de estar en el mundo.
Pepa Torres escribe, una vez más, desde un lugar poco frecuente y muy necesario: la encrucijada entre experiencia espiritual, vulnerabilidad humana y compromiso con las periferias. En sus páginas, el deseo no aparece como una fuerza sospechosa que hay que controlar, sino como una energía profunda que, cuando es escuchada y purificada, nos orienta hacia la proximidad, la compasión y el amor fecundo. Aquí hay una de las grandes intuiciones del libro: no estamos llamadas a vivir desde la inercia, la rutina o el miedo, sino desde ese movimiento interior que nos pone en camino.
Este camino, sin embargo, no es abstracto. Torres no habla de una espiritualidad desencarnada ni de una fe separada de la vida concreta. Al contrario: insiste en que la vida espiritual solo es posible desde el cuerpo que somos, un cuerpo personal, social y también cósmico. Por eso sus páginas tienen tierra, herida, memoria e historia. Su lenguaje es poético, sí, pero nunca evasivo; reconoce la autenticidad, pero sin idealizar a nadie. Tiene esa rara capacidad de llegar a las entrañas sin dejar de tocar la realidad.
Uno de los aciertos del libro es que propone itinerarios concretos de oración a partir de personajes del Evangelio. No se trata solo de pensarlos, sino de ponerse en su piel, rezar con ellos, reconocer en ellos nuestros propios anhelos, miedos y contradicciones. Esta pedagogía espiritual es especialmente valiosa en un tiempo como el nuestro, en el que a menudo vivimos dispersos, acelerados y desconectados de nuestro mundo interior. La autora nos invita a volver a la propia hondura, a ese pozo interior del que hablaba Etty Hillesum, no para refugiarnos del mundo, sino para habitarlo con más verdad.
Al mismo tiempo, el libro dialoga con muchas voces: el Evangelio, por supuesto, pero también autoras y autores, místicas, profetas y testigos de diversas tradiciones. Esta apertura no debilita la propuesta cristiana; la ensancha. Hace visible que el Espíritu no queda recluido en fronteras confesionales estrechas, sino que sopla allí donde hay sed de verdad, de comunión y de vida. En este sentido, Guiadas por el deseo es también un ejercicio de catolicidad profunda: una fe capaz de escuchar, aprender y dejarse desinstalar. Junto con Pepa, iremos compartiendo el itinerario con Ivone Gebara, Rumi, Pablo d’Ors y muchas otras personas.
Hay, además, una dimensión particularmente sugerente en el libro: la relación entre espiritualidad y cuidado. Torres recuerda que no hay vida humana fuera de la interdependencia, y que el cuidado no puede seguir siendo una asignación de género, sino que debe ser recuperado como un valor universal. En un mundo atravesado por la dureza, la polarización y la deshumanización, esta apelación a la ternura no es sentimentalista: es profundamente política y evangélica. La compasión de Jesús, su «conmoción de entrañas» ante el sufrimiento, aparece aquí como fuente de transformación y de resistencia.
El libro también tiene la valentía de mirar el dolor sin endulzarlo. Torres no oculta la oscuridad de nuestro tiempo: las injusticias, la violencia, el sufrimiento de los pueblos, la herida de la tierra, la vulnerabilidad compartida. Pero precisamente aquí sitúa la pregunta decisiva. No tanto «¿dónde está Dios?», sino «¿cómo está presente?». Y la respuesta no es triunfalista: Dios está en la cruz, en el amor hasta el extremo, generando esperanza desde dentro mismo de las fracturas de la historia. Esta esperanza no pasa por encima de las víctimas ni aparta la mirada; se adentra en las losas que aplastan la vida y abre en ellas una grieta.
Quizá por eso este es un libro que conviene leer despacio. No es un texto para consumir, sino para saborear. Cada capítulo pide pausa, silencio, relectura. Pide también disponibilidad para dejarse afectar. Porque Guiadas por el deseo no quiere ofrecer recetas, sino suscitar un desplazamiento interior: pasar de una espiritualidad a menudo demasiado mental o moral a una espiritualidad más integral, más reconciliada con el cuerpo, con los afectos, con la fragilidad y con la vida compartida.
En el fondo, el libro de Pepa Torres nos recuerda algo esencial: que el Evangelio no es una doctrina cerrada, sino una llamada a vivir de otra manera. Una manera más profunda, más libre, más vulnerable, más compasiva. Más guiada por el deseo de Dios, que siempre nos lleva hacia la projimidad. Y, quizá, eso es justamente lo que más necesitamos hoy: no endurecernos para resistir el mundo, sino aprender a habitarlo desde la ternura del Amor, donde todavía pueden suceder milagros.
Imagen de Sabine van Erp en Pixabay
