Políticas migratorias bajo la era Trump y su impacto en América Latina
Una de las principales medidas que ha marcado el inicio del segundo mandato de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ha sido el endurecimiento de las políticas migratorias, lo cual ha tenido un impacto particular en los inmigrantes procedentes de América Latina.
Es importante empezar señalando que la administración Trump razona de acuerdo a la siguiente lógica: la inmigración desordenada a los Estados Unidos constituye un problema de seguridad nacional debido a la delincuencia y al terrorismo. Además, sostiene que el “sistema” ha favorecido laboral y económicamente a los migrantes en detrimento de la fuerza laboral estadounidense.
Así, a diferencia de gobiernos anteriores que optaron por el control de la frontera sur de Estados Unidos, la actual administración ha apostado por una estrategia de ofensiva interna reflejada en las siguientes medidas: las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) a inmigrantes indocumentados en sus lugares de trabajo, vecindarios y en los exteriores de las cortes de inmigración para su detención y posterior deportación. Esto se complementa con la revisión de las “green cards” (tarjetas de residencia), la eliminación del programa de estatus de protección temporal (TPS) para varios países o la reversión de las extensiones, así como la limitación de las visas de trabajo.
De acuerdo a un análisis de la CNN, entre enero y octubre de 2025, fueron deportados cerca de 200.000 migrantes procedentes de América Latina. Respecto al gobierno de Biden, las deportaciones aumentaron alrededor de un 470% tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. Dicha investigación señala a México como el país con más deportaciones de latinos desde Estados Unidos con 53%, seguido de Guatemala (15%), Honduras (13%) y Venezuela (7%).
Estas políticas migratorias han tenido impacto negativo en algunos rubros económicos como la agricultura, donde un porcentaje significativo de inmigrantes suele emplearse. Muchos han evitado ir a los lugares de cosecha por el temor a ser detenidos en las redadas del ICE. Según Goldman Sachs, los inmigrantes indocumentados representan entre el 4 al 5% de la fuerza laboral total de Estados Unidos, pero su peso es mayor en industrias como la agricultura, el procesamiento de alimentos y la construcción, donde llegan a representar entre el 15% y el 20% de la mano de obra.
En diciembre de 2025, como respuesta a un ataque a la Guardia Nacional por un ciudadano afgano, la administración Trump aumentó de 19 a 39 el número de países sobre los cuales pesa la prohibición o seria restricción de viaje de sus ciudadanos hacia los Estados Unidos. Entre los países de América Latina se encuentran Haití, Cuba y Venezuela.
Finalmente, es importante recordar que muchos migrantes se ven forzados a salir de sus países en búsqueda de mejores oportunidades por diversos factores, entre los que se encuentran la violencia política, el crimen organizado, la pobreza, los desastres naturales y la falta de trabajo. Bajo estas políticas migratorias no solo se les impide o restringe severamente el ingreso al país norteamericano, sino que se les deporta masivamente a sus países de origen. Así, son separadas miles de familias y los derechos de muchos inmigrantes se ven vulnerados en dichos procesos. Se trata de una realidad preocupante y ante la cual urge un enfoque migratorio que garantice el respeto irrestricto a la dignidad humana.
León Lugar
